Poema del Domingo Triste
José Angel Buesa
Este domingo triste pienso en ti dulcemente
y mi vieja mentira de olvido ya no miente.
La soledad a veces es peor castigo,
ah, ¡pero qué alegre todo si estuvieras conmigo!
Entonces no querría mirar las nubes grises
formando extraños mapas de imposibles países
y el monótono ruido del agua no sería
el motivo secreto de mi melancolía.
Este domingo triste nace de algo que es mío,
que quizás es tu ausencia y quizás es mi hastío,
mientras corren las aguas por la calle en declive
y el corazón se muere de un ensueño que vive.
La tarde pide un poco de sol, como un mendigo,
y acaso hubiera sol si estuvieras conmigo,
y tendría la tarde, fragantemente muda,
el ingenuo impudor de una niña desnuda.
Si estuvieras conmigo, amor que no volviste.
Oh, ¡que alegre me sería este domingo triste
Sin titulo Lope de Vega
(1562–1635)
A mis soledades voy. De mi soledades vengo,
Porque para andar conmigo Me bastan mis pensamientos.
¡No sé qué, tiene la aldea Donde vivo y donde muero,
Que con venir de mí mismo No puedo venir más lejos!
Ni estoy bien ni mal conmigo; Mas dice mi entendimiento
Que un hombre que todo es alma Está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta, Y solamente no entiendo
Cómo se sufre a sí mismo Un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan, Fácilmente me defiendo;
Pero no puedo guardarme De los peligros de un necio.
Él dirá que yo lo soy, Pero con falso argumento;
Que humildad y necedad No caben en un sujeto.
La diferencia conozco, Porque en él y en mí contemplo,
Su locura en su arrogancia, Mi humildad en su desprecio.
O sabe naturaleza Más que supo en otro tiempo,
O tantos que nacen sabios Es porque lo dicen ellos.
«Sólo sé que no sé nada», Dijo un filósofo, haciendo
La cuenta con su humildad, Adonde lo más es menos.
No me precio de entendido, De desdichado me precio;
Que los que no son dichosos, ¿Cómo pueden ser discretos?
No puede durar el mundo, Porque dicen, y lo creo,
Que suena a vidrio quebrado Y que ha de romperse presto.
Señales son del juicio Ver que todos le perdemos,
Unos por carta de más, Otros por carta de menos.
Dijeron que antiguamente Se fue la verdad al cielo:
Tal la pusieron los hombres Que desde entonces no ha vuelto.
En dos edades vivimos Los propios y los ajenos,
La de plata los extraños, Y la de cobre los nuestros.
¿A quién no dará cuidado, Si es español verdadero,
Ver los hombres a lo antiguo Y el valor a lo moderno?
Todos andan bien vestidos Y quejánse de los precios;
De medio arriba, romano, De medio abajo, romeros.
Dijo Dios que comería Su pan el hombre primero
Con el sudor de su cara, Por quebrar su mandamiento;
Y algunos inobedientes A la vergüenza y al miedo,
Con las prendas de su honor Han trocado los efectos.
Virtud y filosofía Peregrinan como ciegos:
El uno se lleva al otro, Llorando van y pidiendo.
Dos polos tiene la tierra, Universal movimiento,
La mejor vida el favor, La mejor sangre el dinero.
Oigo tañer las campanas, Y no me espanto, aunque puedo,
Que en lugar de tantas cruces Haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros Cuyos mármoles eternos
Están diciendo sin lengua Que no lo fueron sus dueños.
¡Oh, bien haya quien los hizo, Porque solamente en ellos
De los poderosos grandes Se vengaron los pequeños!
Fea pintan a la envidia: Yo confieso que la tengo
De unos hombres que no saben Quién vive pared en medio.
Sin libros y sin papeles, Sin tratos, cuentas ni cuentos,
Cuando quieren escribir Piden prestado el tintero.
Sin ser pobres ni ser ricos, Tienen chimenea y huerto;
No los despiertan cuidados, Ni pretensiones, ni pleitos.
Ni murmuraron del grande, Ni ofendieron al pequeño;
Nunca, como yo, firmaron Parabién, ni pascua dieron.
Con esta envidia que digo, Y lo que paso en silencio,
A mis soledades voy, De mis soledades vengo.
William Shakespeare
Déjame que el enlace de dos almas fieles No admita impedimentos.
No es amor el amor Que cambia cuando un cambio encuentra,
O que se adapta con el distanciamiento a distanciarse.
¡Oh, no!, es un faro eternamente fijo
que desafía a las tempestades sin nunca estremecerse;
es la estrella para todo barco sin rumbo,
cuya valía se desconoce, aun tomando su altura.
No es amor bufón del Tiempo, aunque los rosados labios
Y mejillas corva guadaña sigan:
El amor no varía con sus breves horas y semanas,
Sino que se afianza incluso hasta en el borde del abismo.
Si esto es erróneo y se me puede probar,
Yo nunca nada escribí, ni nadie nunca amó.
Elegía para mi y para ti (José Angel Buesa )
Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y tú te irás borrando lentamente de mi sueño.
Un año y otro año caerán como hojas secas
de las ramas del árbol milenario del tiempo,
y tu sonrisa, llena de claridad de aurora,
se alejará en la sombra creciente del recuerdo.
Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y quizá, poco a poco, dejaré de hacer versos,
bajo el vulgar agobio de la rutina diaria,
de las desilusiones y los aburrimientos.
Tú, que nunca soñaste mas que cosas posibles,
dejarás, poco a poco, de mirarte al espejo.
Acaso nos veremos un día, casualmente,
al cruzar una calle, y nos saludaremos.
Yo pensaré quizá: " Qué linda es todavía."
Tú quizá pensarás: " Se está poniendo viejo "
Tú irás sola, o con otro. Yo iré solo o con otra.
o tú irás con un hijo que debiera ser nuestro.
Y seguirá muriendo la vida, año tras año,
igual que un río oscuro que corre hacia el silencio.
Un amigo, algún día, me dirá que te ha visto,
o una canción de entonces me traerá tu recuerdo.
Y en estas noches tristes de quietud y de estrellas,
pensaré en ti un instante, pero cada vez menos....
Y pasará la vida. Yo seguiré soñando;
pero ya no habrá un nombre de mujer en mi sueño.
Yo ya te habré olvidado definitivamente
y sobre mis rodillas retozarán mis nietos.
(Y quizá, para entonces, al cruzar una calle,
nos vimos frente a frente, ya sin reconocernos.)
Y una tarde de sol me cubrirán de tierra,
las manos para siempre cruzadas sobre el pecho.
Tú, con los ojos tristes y los cabellos blancos,
te pasarás las horas bostezando y tejiendo.
Y cada primavera renacerán las rosa,
aunque ya tú estés vieja, y aunque yo me haya muerto.
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